Contra la velocidad
Opinión. Un alegato para leer más despacio, publicar menos y pensar mejor.
Hay una superstición contemporánea: si no publicas ahora, no existes. Las redacciones la padecen, las redes la imponen, los lectores la interiorizan. El resultado es una cultura de borradores que se hacen pasar por obra.
Preferimos un texto que llegue dos días tarde y se quede dos años.
MARGEN elige otra temporalidad. Preferimos un texto que llegue dos días tarde y se quede dos años a un hilo que caduca con el scroll.
En el margen
Esto no es pereza. Es un estándar. La velocidad puede ser una herramienta; convertida en valor, es una ideología. Y esa ideología empobrece el oído, la mirada y la frase.
Ir despacio, hoy, es una forma de desobediencia. La practicamos sin pedir disculpas.
Maia Ortiz
Contra la velocidad, suscribo. Aunque llegue tarde a este comentario.
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Test1
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